Mi amado Señor, enséñame a ver detrás de cada palabra, de cada sonrisa o de cada lágrima a un hermano, alguien que se
esconde, que tiene la misma profundidad o aún mayor que la mía, con sus sufrimientos y alegrías, alguien que tiene vergüenza de mostrarse tal cual es, que no le gusta mostrarse a los demás por timidez o porque alguna vez se mostró y no le fue bien.
Mi amado Señor hazme descubrir detrás de cada rostro, en el fondo de cada mirada, a un hermano, semejante a Ti y al mismo tiempo, completamente distinto a todos los otros, único e irrepetible, quisiera Señor tratarlos a cada uno según su manera, como Tú lo hiciste con la Samaritana, con Nicodemo, con Pedro y como lo haces conmigo.
Quisiera empezar hoy mismo a comprender a cada uno en su mundo, con sus ideales, sus virtudes y debilidades, sus frustraciones y sus sueños, ayúdame a ver a todos como Tú los ves, a valorizarlos no sólo por su inteligencia, su simpatía o sus talentos, sino por la capacidad de amor y entrega que hay en ellos.
Mi amado Señor, permíteme conocer sus necesidades, sus sufrimientos y pueda con mi amor, que quiere ser como el tuyo, suavizar sus heridas y concédeme la gracia que pueda verte detrás de cada rostro.
Mi amado Señor te doy gracias por todo y te pido me fortalezcas con tu amparo y tu misericordia para tener un bendecido descanso. Amén.



































