Mi amado Señor, elevo mi agradecimiento por toda tu generosa y multiforme providencia.
Te doy gracias, por la dicha de saber que es tu mano la que me sostuvo ayer, la que me sostiene por estas horas y la que me sostendrá mañana, gracias por los pasos que dí, por la salud que me concedes, por la de mis seres queridos también, por los ideales, por los proyectos, por todo lo vivido.
Mi amado Señor, gracias por estar a mi lado, Tú que desde siempre conoces mis anhelos, luchas y propósitos para mi vida, sé que podré seguir contando contigo.
Mi amado Señor, dame la sabiduría y la confianza para depositar todas mis preocupaciones en ti, la tranquilidad para razonar en las dudas y serenidad en las decisiones que deba afrontar.
Con el amor que me regala tu misericordia, esta noche puedo descansar y dormir en paz, porque mañana Tú me ayudarás a convertir mis sueños en una realidad... Amén.



































