Mi amado Señor, ahora que el destello de la luz se apaga, te imploro que con tu fraterna
misericordia me guardes bajo la luz de tu amor, que mi corazón sueñe contigo y que en el sueño pueda sentirte.
Concédeme salud en esta vida, renueva mis energías e ilumina con tu claridad la terrible oscuridad del mundo.
Quédate Señor esta noche conmigo y que tu mano me levante nuevamente mañana, para gloria de tu nombre.. Amén.



































