Mi amado Señor, en este día donde termina la semana acudo a ti para ofrecer mi agradecimiento por todo lo bueno acontecido y lo no tan bueno, siendo de toda formas, que gracias a tu ayuda, haber podido ser sido ser útil a otros.


Mi amado Señor, con tu infinita misericordia, perdóname mis descuidos, negligencias y mis tropiezos por estos dias, mira con piedad mis mediocridades en la fe y que no pese en el libro de la vida mi falta de sensibilidad y las desconsideraciones de las cuáles haya sido culpable.
Con la confianza que infunde tu amor, me pongo en el cobijo de tus manos y te hago partícipe de todos mis pensamientos y sueños.
Te pido Señor acompáñame, para que mañana continúe en tu servicio y a disposición de todos aquellos que me necesiten, siendo hospitalario, sabiendo escucharte... Amén.