Mi amado Señor Jesús Tú eres, El Amigo... con un corazón de carne como el mío, con ojos de mirar amabilísimo, los que lloraron por Lázaro y tanto como a Lázaro, sé que me quieres a mi.
Mi amado Señor, te pido que sin amigos nadie querría vivir, aún cuando posea todos los demás bienes, hasta los ricos y los que tienen cargo y poder, parecen tener necesidad sobre todo de amigos,.
En la pobreza y en los demás infortunios de la vida se considera a los amigos como el único refugio.
Concédeme terminar este hermoso día, en paz y bien, como también para todas los personas de buena voluntad que aman al Señor...Amén.



































