Mi amado Señor, te doy gracias por tu infinita misericordia donde en este día que termina

has derramado tus bendiciones, reconfortando mi espíritu y mi fe.
Gracias por infundirme en mi corazón, como premisa los valores y principios que brinda la oración, esa oración de pedido, de agradecimiento y de alabanza, de saber que siempre estás esperándome como amigo fiel en el silencio del sagrario.
Te doy gracias por el tiempo que tomas en escucharme y por las ideas que me concedes, para que transforme en realidad dándoles vida al servicio de los hermanos y de la gloriosa extensión de tu Reino.
Sabiendo que mis faltas y tropiezos son aplacados por la luz de tu perdón, solo queda corresponderte sin reparo alguno.
Con la plena conciencia de que todo amor y felicidad viene de Ti, te invoco en esta noche para que me acompañes a tener un descanso reparador, en tu santo nombre. Amén