Mi amado Señor, Tú que eres el refugio seguro y la fuente inagotable de paz, te doy gracias por asistirme en esta noche.

Que Tú amabilísimo amor semejante a un océano sin orillas, inunde mi corazón y me sostenga en todo momento, para no sosobrar en mis titubeos espirituales que me entibian en la fe y la oración.

Que el esplendor eterno de tu divina Luz, alumbre mis claridades y oscuridades también, que sepan todos los hombres ver, discernir y pregonar tu luz y presencia viva, que dejen de lado el empeño, en hacer agradables las cosas a los ojos del del mundo y aprendan que sólo a Ti, deben alabar y agradar.

Envía tus Ángeles Señor, para que acompañen mi descanso y con la protección maternal de la Virgen María, tenga mucha serenidad y calma...... Amén