Mi amado Señor, tanto te agradezco por el día que me has permitido vivir, con mi humilde

oración de la noche.
Que formidable es saber que me regalas tu misericordia, cuando me pides que busque, que llame, que abra porque así podré encontrarte, me responderás y me regalarás tu providencia, me vas a auxiliar y tenderás tu mano con un amor interminable, el que voy comprendiendo en la medida que entro en comunión y oración contigo.
Imploro mi amado Señor, sepas perdonar y borrar todos los momentos negativos, en donde las flaquezas humanas obnubilan mis realidades básicas de la vida.
Mi amado Señor, en esta noche alcánzame de tu clemente amor para tener un reparador descanso, con la protección y amparo de María, nuestra santa Madre. Amén.