Mi amado Señor, apelando en este día y por siempre a tu amorosa misericordia, te ruego me libres de enredarme y ser preso de las vanidades de este mundo secularizado.

Tú que me conoces, que nada se te oculta y que todo lo alcanzas y lo posees, no permitas que se nublen mis sentidos y dame la gracia necesaria para encontrarte y descubrirte en cada día de mi vida.

No permitas Señor, que buscándote me extravíe y que mi sapiencia humana no me llene con su soberbia, ni endurezca mi corazón, sino que tu amor, sea un puente para poder llegar a tu sabiduría y luz divina.

Te doy gracias por el día que termina y por tus bendiciones, te pido que la generosa e inagotable mediación de la siempre bienaventurada Virgen María, tus Ángeles y Santos me alcancen, me protejan y me acompañen en mi descanso nocturno... Amén