Mi amado Señor, después de este día vivido sólo me queda agradecerte, porque sé que tu gracia me ha sostenido, no puedo ni calcular

de cuantos peligros me has librado hoy, pero si estoy seguro que fuiste tú quien ha estado obrando en mi vida, reconozco tu grandeza y tu amor, en cada una de las maravillas que vi hoy, como el cielo despejado, con un sol fiel a tu plan divino,
gracias por la vida, por el techo, por los alimentos, por mi familia, por mis amigos, por mi país, por el mundo entero y por la fortuna de saber que soy tu hijo amado, el niño de tus ojos, que a pesar de mis debilidades, tú estás siempre a mi lado como lo prometiste.

Mi amado Señor, ruego que mi oración llegue a ti como  sincero y eterno agradecimiento por todo, en esta nueva noche espero que derrames tu bendición y con la  protección de la Santa Virgen Maria me dispongo a descansar, bajo tu santificante amparo...Amén