Mi amado Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca de nuevo la luz, haz que durante estas horas de
descanso que ahora comienza, me vea exento de toda culpa y protejido por tu divina misericordia, que al clarear el nuevo día, pueda reunirme otra vez en tu presencia, si es tu voluntad, para darte gracias nuevamente y alabarte por todas tus bendiciones que me tienes preparadas. Con tu amparo, me dispongo a dormir en tu dulce compañia... Amén.


































