Mi amado Señor, te doy gracias por la amistad que me profesas, por mis defectos
que no notas, por mis valores que estimulas, por mi fe que alimentas, por la paz que me permites trasmitir, por el pan de amor que me dejas repartir, por los silencios que dicen casí todo, por la mirada muda que reprueba diciéndome... vas bien, vas hacia adelante..., porque no callas verdades, tampoco consientes caprichos, gracias por las pureza de los sentimientos, por estar presente en todos los momentos de mi vida, por estar feliz cuando me vez contento y triste cuando entritezco, por reír junto a mi cuanto estoy alegre, gracias por reprenderme con amor sincero cuando estoy errado y por darme cuenta que no lo merezco.
Gracias Señor, porque a cada instante me acercas al Padre, con amor constante y fraterno, por todo esto y por mucho más te doy gracias mi amado Señor. Amén.



































