Mi amado Señor maestro bueno, enséñame a ser generoso, a no atesorar bienes materiales, enséñame a descubrir que compartiendo lo

que soy y lo que tengo seré más feliz.

Mi amado Señor, mi maestro bueno, enséñame a no mirar para otro lado, ante las necesidades de los hermanos y del mundo, que dé lo mejor de mí en casa, con la familia, con mis amigos, con el más próximo a mí.

Mi amado Señor, te consagro mi vida a Tí por tanta generosidad y amor que me das.. Amén