Mi amado Señor, reclinado ante Ti en oración, ofrezco mi agradecimiento por tu amor, es mi deseo acurrucarme en tus brazos, porque eres mi amparo y mi reparo cuando mis fuerzas flaquean.
Quien sino Tú, médico del alma que derranas caricias de consuelo sobre las heridas abiertas de mi mustio corazón, pero tu amor todo lo puede, las suturas y las sanas.
Mi amado Señor, gracias por concederme amor genuino y en la alegria de tu paz y bien me descansas, guarecido y aferrado en la fe y en la esperanza.
Mi amado Señor, que tu cirio encendido alumbre mi fe, de las oscuridades y las tristezas del mundo me apartas, Bendito y Alabado seas por siempre Señor...Amén


































