Mi amado Señor, en esta noche, una vez más dame de tu bondad, fuente inagotable de bendiciones, para tener un corazón puro que sepa conjugar y vivir en el verbo amar.
Mi amado Señor, me has puesto una piedra en la mano...a quien se la tiraré...? Tú sabes Señor que yo no puedo juzgar a mi hermano, porque mis faltas son más grandes que la de él, que tu amor venga a todos nosotros en este mundo desapacible y sordo, para que sea posible el reinado de tu paz.
Mi amado Señor, Rey de reyes ven a reinar en nuestros corazones, en tiempos donde los hombres perdidos sin vos están... Amén.


































