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A 90 AÑOS DEL TRIUNFO DE JUAN ARFINETTI, 1905- 1990, EN LA LEGENDARIA CARRERA AÉREA DE LAS 14 PROVINCIAS, 1932

Nota 2ª. Por Gerardo Álvarez

Otras referencias brindadas por Arfinetti a Perrone, son de interés para valorar la imprevista dificultad que debió afrontar un arriesgado piloto que también fue de la partida en ese raid, realizado en aquella etapa tan heroica de la aviación argentina, y además la enorme repercusión que alcanzó la competencia:


«Fue una carrera con reglamento de velocidad. Hubo mucho público en la llegada. Hubo un solo inconveniente: un piloto en la serranía de Tucumán se extravió, dejó la máquina en la montaña y salió a lomo de mula. Los demás llegamos todos a Buenos Aires, donde se hizo una gran recepción en el Teatro Ópera, en la que participamos el mayor Oliveros, autoridades, los demás participantes y yo. A raíz de esto, Barón Biza hizo construir, en homenaje a su esposa, la torre que se encuentra en Alta Gracia, y donde yo hice colocar una placa. Además allí se encuentra el motor del avión accidentado, los restos de ella, sus joyas...»11.
Resultan también muy atractivos los comentarios a través de los cuales el avezado piloto aludió a los sentimientos que experimentara cuando pasó por su

«… pueblo natal –Cañada de Gómez– pero no me detuve. Fue un momento de emoción para mí. Veía abajo mucho público pero preferí continuar a Rosario. Este vuelo será para mí (…) uno de los recuerdos más gratos de mi vida aeronáutica, tal como la prueba significara para la aviación argentina el comienzo de una serie de actividades importantes que la prestigiaran…»12.
Con motivo de su destacado triunfo en esa competencia el mayor Bartolomé de la Colina, director de Aerotécnica del Ministerio de Guerra, hizo llegar a Arfinetti una conceptuosa nota de felicitación, en la que expresaba que su hazaña lo consagraba «…como uno de los más expertos y valientes pilotos con que cuenta nuestra aviación». El agregado aeronáutico de la Embajada de Francia, capitán Defourneaux, también le expresó sus congratulaciones por la victoria obtenida, y fueron unánimes los elogios de la prensa nacional y extranjera13. Y el periódico local La Nota, que dirigía don Nemesio Valbuena, publicó en su primera página abundante información sobre la competencia luego de titulares que decían:

«De punta a punta ganó Arfinetti el Circuito “M. Stefford” – El hábil y animoso piloto cañadense realizó una perfomance brillantísima – A su regreso, después de la victoria, el pueblo todo de Cañada de Gómez le tributó un recibimiento triunfal»14.
La Razón de Buenos Aires publicó la noticia del triunfo de Arfinetti en páginas ilustradas por imágenes destacadas, destacando que en el aeródromo de Morón se había divisado a «Arfinetti en el horizonte», cuando apareció «la diminuta silueta del Farman en el horizonte», reconocible por su color rojo, a las 12.5 del 28 de agosto de 1932. Después, bajo los subtítulos de «Un saludo cordial» y

«El aterrizaje», el anónimo cronista señaló:
«No bien llegó sobre la concurrencia, Arfinetti en un saludo cordial, en medio de los aplausos de los presentes, saludó desde una altura de 100 metros con la mano, dirigiéndose a gran velocidad, favorecido por el viento de cola, hacia el Noroeste, desde donde poco después de enfrentar el viento, cortó motor y comenzó el planeo.»Arfinetti, no obstante el cansancio de tres días de volar intenso y mal dormir, quiso evitar a los presentes que corrieran hacia la máquina. Fue por eso que frente a los hangares y a pocos metros de los asistentes aterrizó en forma magistral. Eran las 12.10»15.

Un par de días después el periódico rosarino La Tierra destacó la llegada de Arfinetti a Rosario y bajo el título de «La figura del día» publicó una foto de cuerpo entero del «caballero del espacio», y tras señalar que «si había despertado expectativa el paso de Arfinetti en su vuelo triunfal hacia Buenos Aires dando término al extraordinario raid por las catorce provincias, no menor entusiasmo logró el anuncio de su venida a Rosario», informó que:

«A pesar de que la noticia circuló a última hora, se difundió rápidamente por la ciudad y así fue como momentos antes de la llegada del aviador una crecida concurrencia se situó en el campo de aterrizaje que el Círculo Rosarino de Aviación posee en Fisherton, destacándose principalmente los dirigentes de dicha institución y bajo cuyo patrocinio participó Arfinetti de la gran prueba.

»Alrededor de las 17.30 fue avistado el avión en que momentos después aterrizaba entre los aplausos del público que lo sacó en andas del aparato»16.
Asimismo, tiene particular interés para la comprensión de lo que representó para los cañadenses la proeza de Arfinetti el testimonio de Adolfo Wytrykusz, quien narró sus vivencias de su triunfal regreso a Cañada:

«… el pueblo entero fue a recibirlo, el aterrizaje fue perfecto, se realizó en el Campo de Aviación, situado por entonces donde hoy está radicada la fábrica de cartones. Al cesar el carreteo del avión, el público se abalanzó sobre la máquina voladora y sacando al piloto de la carlinga lo llevaron en andas entre gritos de alegría hasta un automóvil. Recuerdo que en ese recibimiento, un policía montado en su caballo para frenar la avalancha de personas, atropelló a Omar Ibarra, niño entonces, docente después, lesionándole una de sus piernas.

»He visto tiempo después en el Verdi en Sucesos Argentinos a Barón Biza cuando recibió al ganador de esta competencia, entregándole el trofeo y dándole un gran abrazo…»17.

En la misma época también triunfó en una carrera aérea efectuada en Tucumán y fue contratado por la Aeroposta Argentina, fundada en 1929 por el capitán Vicente Almandos Almonacid, legendaria empresa que realizó los primeros vuelos a la Patagonia y tuvo entre sus iniciadores a Antoine de Saint Exupery, el autor de El Principito, y también a Jean Mermoz, Paul Vachet y otros inolvidables pilotos franceses y argentinos18.
Hacia 1937 Arfinetti logró que los propietarios de la estancia Del Sel facilitaran el campo donde ahora se encuentra el Aero Club, institución de la que fue fundador y primer presidente. En sus evocaciones, y luego de hacer alusión al primer campo de vuelo ubicado sobre la actual avenida Alem, él señaló que

«… el 27 de octubre de 1937 se organizó el Aero Club Cañada de Gómez. El viejo aeródromo había cumplido su ciclo, formando pilotos, prestando servicios, y en él se realizaron distintos festivales. Ya en diciembre de 1937 teníamos el estatuto con el cual se organizó el Aero Club actual...»19.

En la década siguiente, hacia 1945 fundó con otros avezados pilotos la línea Zonda, que reemplazó en vuelos de cabotaje a una compañía norteamericana que venía actuando en el país. Al formarse en 1946 la empresa que daría origen a Aerolíneas Argentinas actuó en ella como comandante hasta el día de su jubilación, que se produjo dos décadas más tarde. Y poco después, el 8 de julio de 1946, cuando desde el Sur se dirigía hacia Buenos Aires comandando el Ibaté, tuvo que descender en la nieve, en la meseta del Lago Buenos Aires, lo que obligó a los veintiún tripulantes de la nave a permanecer en ella durante cuatro días hasta que pudieron ser rescatados. La prensa nacional destacó en ese momento el valor y la serenidad del comandante Arfinetti, que supo mantener alta la moral de los pasajeros y distribuyó adecuadamente los alimentos disponibles. Y él, con su acostumbrada sencillez, se limitó a relatar después sobre ese hecho que «… nos quedamos tres días en la montaña y de ahí salimos caminando. En nuestro rescate actuó un personaje de mucho renombre, el doctor Correa Falcón...»20.

Durante su dilatada existencia Juan Arfinetti mereció varias distinciones siendo designado socio honorario del Aero Club Río Gallegos y presidente honorario del Círculo de Aviación de Rosario y del Aero Club de Cañada de Gómez, como así también socio honorario del Centro Argentino de Estudios Aerocomerciales. En 1973, cuando Aerolíneas Argentinas celebró los cuarenta y cuatro años del vuelo inicial a la Patagonia realizado por la Aeroposta, Arfinetti fue uno de los invitados de honor que participó de los festejos y las recordaciones. Y el 28 de octubre de 1987 se estrenó en un Teatro Verdi colmado por el público el audiovisual Juan Arfinetti, un pionero de la aviación argentina, cuyas imágenes fueron reproducidas por el Dr. Ahmad Munini, y su texto pertenece a quien esto escribe, el que volvió a presentarse un mes después, también con gran asistencia de público21.

Juan Antonio Arfinetti, quien falleció en Cañada de Gómez el 28 de julio de 1990, también recibió en vida las expresiones de la alta estima y consideración que le dispensaban grandes propulsores de nuestra aviación, como el general Ángel Solari, el coronel Ángel Zuloaga o el vicecomodoro Gustavo Marambio. Y al traer a la memoria su admirable trayectoria y sus notables hazañas, preciso es coincidir con un anónimo cronista de La Capital que el 9 de octubre de 1991 expresó que

«… su aporte a la aeronáutica nacional será siempre recordado, porque junto a otros pioneros, en los albores de la aviación argentina, ofreció su cuota de sacrificio para que se consolidara nuestra soberanía en los cielos de la patria»22.

11 PERRONE, S.: óp. cit.
12 ÁLVAREZ, G.:Juan Arfinetti, pionero…, op. cít.
13 Ibíd.
14 La Nota, Cañada de Gómez, 1º de septiembre de 1932.
15 La Razón, Buenos Aires, 29 de agosto de 1932.
16 La Tierra, Rosario, 31 de agosto de 1932.
17 ÁLVAREZ, G.: Historia de … , óp. cit.
18 ÁLVAREZ, G.: Juan Arfinetti, pionero…, óp. cit.
19 Ibíd.
20 Ibíd.
21 Ibíd.
22 La Capital, Rosario, 9 de octubre de 1991.