Mi amado Señor, soy un pecador, escucha mi oración, me siento como Lázaro en la puerta del rico pidiendo unas pocas migajas.
Soy mendigo de tu amor Señor, estoy mendigando en la puerta de tu Corazón y no me averguenzo, porque soy pobre y necesito enriquecerse con tu amor, escucha mi oración Señor...
Seré mendigo hasta que tu quieras, pero Señor no me lleves a tu presencia, sin haber entrado antes en tu Corazón... Amén.

































