Mi amado Señor, gracias por tu Luz para encontrarte, perdón por mi miedo a seguirte, gracias por la seguridad de tu Evangelio, perdón por sentirme ante Tí tan defectuoso, tan imperfecto y tan apegado al mundo.
Gracias por calmarme en mis enojos, perdón por mi ofuscación y mi insistencia.
Gracias por darme la libertad, perdón por no usarla siempre para ti, te doy gracias por dejarme vivir, te pido perdón por no saber aprovecharla.
Gracias por querer utilizarme, perdón por no saber servirte, te doy gracias por demostrarme tu amor, perdón por no saber corresponderte.
Mi amado Señor, gracias por tu doctrina tan completa, tan plena y tan clara, perdón por una interpretación tan egoísta, tan vacía y tan pobre de mi parte.
Mi amado Señor, te doy gracias y te pido perdón por todo... Amén.



































