Mi amado Señor, cada día me llamas amigo y me pregunto porqué.
Comprendo que en este mundo donde hoy todo es vanal y pasajero, se perdió la verdadera y sincera amistad.
Se que Tú siempre me ves como a tu mejor amigo, soy consciente de ello y mucho debo darte acercándome a Ti para vivir tu fuerza, tu amor y tu misericordia.
Sé que eres una amistad eterna que nunca se olvida, jamás se acaba y siempre se renueva, pero necesitas que te corresponda de mí parte, porque eres un Dios que no olvida y ama de verdad y que nunca te apartas de un amigo que está siempre en contacto con la oración.
Muchos van por la vida sonriendo, gritando, vagando en busca de una suerte o de una chance para ser alguien.
Entre ese ser y alguien existen muchos parajes, esos parajes son los momentos de Gracia que Tú nos concedes a cada uno, todos los días, desperdiciar esta oportunidad es renunciar a la vida.
Mi amado Señor, me estás hablando de la mejor de todas las oportunidades, la de tu amistad que es muy sincera, santa, honesta y salvadora para mi.
Tú eres amigo de verdad porque eres así y no cambiarás, porque nadie podrá ganarte en amistad y amor...
Amén.



































