Mi amado Señor, te doy gracias por tu santa bendición y tu auxilio que siempre me alcanzan, por tu ayuda para ser fuerte sin ser rudo,
para ser amable sin ser débil, para ser humilde sin ser tímido, para ser valioso sin ser agresivo, a ser agradecido sin ser servil, a meditar sin ser flojo, a rezar sin ser tibio.
Mi amado Señor, te pido que me concedas la grandeza de los humildes para entender, la capacidad para retener, la sutileza pura para comprender, Gracia y abundancia de misericordia para compartir.
Mi amado Señor, regálame el acierto para empezar, la dirección para encontrarte y la perfección para amarte cada dia más, amando al hermano... Amén



































