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Por Gerardo Álvarez

Entre las familias suizas que fueron pioneras de la colonización agrícola en Esperanza estuvo la de Federico Urfer, padre de siete

hijos, con dos de los cuales Federico y Enrique, y su segunda esposa, Ana María Jebsen, vino desde la Confederación Helvética, mientras que los demás, Adolfo, Rosa, Teodoro, María y Gaspar, nacieron en la Argentina.

El mayor de ellos, Federico, cuya madre se llamaba Margarita Gertoch, había nacido el 16 de noviembre de 1863 en Untersecn, cantón de Berna, y contrajo matrimonio con Emma Hugenlobter en la Iglesia Protestante de Esperanza, el 20 de abril de 1893.1

En el primer tomo de su Historia de Cañada de Gómez, al hacer referencia a la pujante evolución industrial que el pueblo evidenció a partir de 1880 y se afianzó en el medio siglo siguiente, quien esto escribe expresó que

«… en la década de 1890 se radicó en Cañada de Gómez Federico Urfer, avezado mecánico, oriundo de la Confederación Helvética que había residido en Esperanza, y fue inventor de una nueva trilladora a la que una nota periodística se refirió en los términos siguientes:

»La nueva máquina construida por el señor Urfer es un aparato mucho más sencillo que otros conocidos, y tiene las ventajas de evitar los gastos y trabajos de hacer parvas, embolsar el trigo, etc.

«El señor Urfer ha solicitado de la oficina correspondiente patente de invención; y una vez obtenida empezará la construcción de sus máquinas para cuyo efecto le han sido ofrecidos los capitales necesarios por varias personas que ven en su descubrimiento un excelente negocio puesto que el precio de una trilladora Urfer no excederá al de una máquina segadora y todo colono podrá así adquirir una».

Este ingenioso suizo logró patentar la Trilladora Económica de Urfer el 7 de agosto de 1853, cuando aún vivía en Esperanza y solo contaba con veintidós años de edad. Y después se estableció durante poco tiempo en Buenos Aires y Rosario, hasta que en Cañada de Gómez «instaló un afamado taller, cuyos galpones pasaron después a formar parte de la maestranza municipal que ya no existe, aunque quedó en pie la casa familiar de Quintana y Tortugas, cedida ahora a los veteranos de Malvinas.

La más detallada y precisa descripción de la trilladora ideada por Urfer puede leerse en el libro Trigo y Trabajo del ingeniero Rodolfo Frank, miembro de la Academia Nacional de Agronomía, editado en el año 2017, en el que señaló que esa máquina

«… necesitaba 3 ó 4 yuntas de caballos, dos hombres y un muchacho para guiar a los caballos, que se enganchan detrás de la máquina, empujándola. “Uno de los hombres maneja el timón destinado a dar la dirección de la máquina, y el otro parado en una plataforma, recibe el trigo trillado en las bolsas, las ata, y las deja caer al suelo de 3 ó 4 a la vez y en el sitio que más le convenga.

Todas estas operaciones se hacen mientras camina la máquina. La segadora que conviene más como suplemento a la “Trilladora Económica” es la “Eader”, conocida con el nombre de “California”. Es casi inútil decir que el trigo tiene que estar bien seco en el rastrojo para ser trillado”. La máquina de Urfer constaba de un recolector de la mies (previamente segada con segadora), de altura regulable desde el asiento del conductor, un acarreador y la trilladora propiamente dicha.

A diferencia de las cosechadoras moderna donde los mecanismos de trilla y limpieza de los granos están dispuestos en forma longitudinal, en la máquina de Urfer estaban colocados transversalmente a su dirección de marcha. Esta parte de la máquina estaba montada sobre dos ruedas de 1,30 m de diámetro aproximadamente; de una de éstas se tomaba la fuerza necesaria para impulsar los mecanismos de la trilla.

Los caballos se ataban detrás de la trilladora, a balancines unidos a una lanza de 4,90 m de largo. La lanza terminaba en un asiento para el conductor de los caballos y en una rueda trasera que oficiaba de timón, y cuya dirección se regulaba desde el asiento del maquinista.

Este (que no debe confundirse con el conductor de los caballos) estaba sentado a la derecha de la máquina y no sólo dirigía la rueda del timón (mediante una palanca, engranajes y varillaje) sino que también regulaba la altura del recolector”»5
Debe recordarse también que hacia 1907, cuando Federico Urfer tenía ya tres holgados lustros de residencia en Cañada de Gómez, patentó con Antonio Beltramone un nuevo invento, el «Nuevo dispositivo para el cambio de marcha de los motores a vapor», dando a través de ambas invenciones acabadas muestras de su creatividad y sentido práctico6. Por entonces Federico Urfer gozaba de mucho reconocimiento por su desempeño profesional y en 1916 publicó, en una revista cañadense, un aviso de su «Taller Mecánico y Broncería», en el que se hacía «Reparación de máquinas trilladoras, motores y todas máquinas agrícolas y fabriles»7.
Federico Urfer fue una de las personalidades más relevantes de la colectividad Suiza de Cañada de Gómez, según se infiere del agradable relato de la constitución de la asociación mutual que la agrupara publicado en Atenea en 1929:

«La cercana conmemoración de los primeros seis siglos de existencia de la Confederación Helvética, en 1892, impulsó a muchos suizos del pueblo y su colonia a intentar la formación de un ente que uniese a la colectividad, y ella encontró en el gusto por el canto y su activa práctica el motivo para alcanzar ese propósito. Así fue como nació la institución coral Germania Helvética, que lamentablemente no pudo perdurar por carecer de bases de sustentación sólidas y porque surgieron diferencias menores que diluyeron el entusiasmo inicial. Pero un lustro después, un hecho fortuito y hasta trivial se constituyó, impensadamente, en el nexo que unió con firmeza a los residentes suizos de entonces, narrado años después por uno de los fundadores de la sociedad
»Resulta que en el mes de setiembre del ´97 se les extraviaron unos bueyes a los hermanos Steiner y al Sr. Juan Frey unos cuantos novillos, los que con el concurso de la policía y algunos conocidos fueron encontrados dos días después.

La noche del mismo día en que los citados señores recuperaron sus haciendas, se hallaban reunidos en la Chopería Helvética un grupo de suizos quienes comentaban alegremente la pérdida y búsqueda de los animales, mientras se satisfacían recordando la buena cooperación vecinal. Y de ahí, entre chopps, nació la idea de fundar una sociedad que sirviera de vínculo de unión entre la colectividad suiza»8.

Y según expresara el autor de este trabajo en el primer tomo de su historia de Cañada de Gómez
«El ansiado objetivo comenzó a hacerse realidad el 19 de setiembre de 1897, cuando se decidió la formación de un centro social suizo que se constituyó finalmente el 7 de noviembre de ese año, cuando los residentes helvéticos del pueblo y colonia crearon formalmente la Sociedad Suiza de Cañada de Gómez, que tuvo su primer lugar de reunión en el restaurant Gambrinus de Hermann Petersen, siendo el primer presidente Federico Urfer»9.

En la segunda década del s. XX, residió algunos años con Urfer y su esposa una sobrina de Esperanza, Emma Urfer, quien había nacido allí el 17 de abril de 1898 y se enamoró de un obrero que trabajaba en el taller de su tío. Como sus padres no aceptaron la relación, la obligaron a retornar a su ciudad, donde la sufrida joven decidió poner fin a su vida arrojándose a un pozo el 23 de octubre de 1918, cuando tenía tan solo veinte años, siendo esta una de las desdichadas historias de amor del Cañada de ayer…10.
Luego de residir durante tres décadas en el pueblo de Cañada de Gómez, Federico Urfer falleció en él un par de años antes de que fuera declarado ciudad, el 25 de agosto de 1920, y como bien lo expresara la nota necrológica que Tribuna le dedicara días después:
«En la colectividad suiza, especialmente, perdura aún el pesar por la desaparición de aquel laborioso y honesto convecino que fue don Federico Urfer. Todos recuerdan la vida de este hombre que fue únicamente dedicada al trabajo, habiendo alcanzado su bienestar sin ayuda alguna y únicamente con su inteligencia y con su brazo.
»Desde entonces Federico Urfer se dedicó de lleno al pequeño taller iniciado por el padre, poniendo para su incremento, su inteligencia, sus conocimientos y una actividad ejemplar… »11.

1 Testimonio de Gladys y Pili Urfer de Esperanza.
2 Boletín del Departamento de Agricultura, Buenos Aires, 1885.
3 Patente N.º 457 de Invención de la «Trilladora Económica», otorgada a Federico Urfer, el 7 de agosto de 1885, por el término de diez años – Original en Museo Histórico Municipal de Cañada de Gómez.
4 ÁLVAREZ, GERARDO: Historia de Cañada de Gómez, Entre el Novecientos y 1950, el Año del Libertador, Rosario, Ed. Ross, 2012, p. 470.
5 FRANCK, RODOLFO: Trigo y trabajo – Ganar el pan con el sudor de la frente, Buenos Aires, Ed. Dunken, 2017, p. 223 y s.
6 Patente N.º 5360 de Invención del «Nuevo dispositivo para el cambio de marcha en los motores de vapor», otorgada a Antonio Beltramone y Federico Urfer, por el término de diez años – Original en Museo Histórico Municipal de Cañada de Gómez.
7 Aviso del taller de Federico Urfer, 1916, facilitado por Gladys y Pili Urfer.
8 Atenea, Cañada de Gómez, 9 de julio de 1929.
9 ALVAREZ, G.: Historia de Cañada de Gómez – Desde los orígenes del Desmochado Abajo hasta el Novecientos, Rosario, Ed. Ross, 2010, p. 403 y s.
10 Testimonio de Gladys y Pili Urfer de Esperanza.
11Tribuna, Cañada de Gómez, 5 de setiembre de 1920.