Un reclamo llega a nuestra redacción y tiene que ver con la situación actual de un hombre que transita la tercera edad, cuyos datos preservamos y que a diario recorre las calles de nuestra ciudad pidiendo entre otros comida.

 

La preocupación concreta es que además de observársele estar mal trazado en cuanto a vestimenta, prolijidad y presencia, ante la negativa excepcional de quienes lo ayudan con alimentos todos los días (algunos hasta le cocinan especialmente), se comporta de una forma agresiva verbalmente.