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2ª. Nota por Gerardo Álvarez

La colorida evocación que García Velloso dedicara al circo criollo hace mención, además, a otra figura muy querida por los aficionados de aquel lejano tiempo:

«Y tras un intermezzo musical de la murga, apareció un negro, que al subir al tabladillo guitarra en mano, fue recibido por una ovación clamorosa, era Gabino Ezeiza, el payador de extraordinaria facundia, que estaba en el apogeo de sus facultades de improvisador asombroso. Cuando el negro se sentó y se puso a templar el instrumento, con aquella coquetería compadrona que era un alarde de su destreza de guitarrero y de su seguridad del ascendiente que tenía sobre el público, reinaba un silencio sepulcral. De pronto alguien grita: “¡El remate!”; otros dicen: “¡No, Paysandú!”... “¡El remate!”... “¡Paysandú!”... ¡Silencio!”. Y glosando la canción clásica, Gabino comenzó: «Atención pido al silencio- y al silencio la atención…»9.

Gabino Ezeiza, gran payador nacional que siempre se identificó con el partido fundado por Leandro Alem, el tan apreciado amigo al que dedicó unas encendidas décimas, había nacido en el barrio de San Telmo el 3 de febrero de 1858. Según Rodolfo Senet denotaba «una aptitud estupenda, increíble, para hacer versos. Los improvisaba, así, en el momento, y como tenía un oído perfecto para la medida, la cadencia y la rima, le salían sonoros»10. Él anduvo en varias ocasiones por Santa Fe y según el historiador Rafael López Rosas hacia la primavera de 1893, estando en Rosario, se alejó del circo de los Podestá y formó otro con el que se instaló en la capital provincial, participando de la Revolución Radical de ese año, siendo detenido, al igual que don Leandro, cuando la revuelta fue sofocada11.

No se dispone de referencias que permitan aseverar que Gabino actuara en Cañada de Gómez, aunque es más que probable que se haya presentado en el entonces pueblo, como lo hizo en 1916 en el cine de Correa, según consta en el diario personal de don Santiago M. Alberdi, próspero vecino de esa localidad que dejó constancia en él de su acaecer personal a lo largo de varias décadas. El minucioso don Santiago, que consignó también el 14 de marzo del mismo año que «En nuestro Biógrafo se pasó hoy la cinta Nobleza Gaucha película de renombre en esta época», la que fuera protagonizada por la gran Orfilia Rico y constituyó el mayor éxito comercial del cine mudo argentino, el 28 de mayo apuntó: «Cantó en el Biógrafo anoche el Payador Argentino Gabino Eseiza»12, es decir Ezeiza… Tiene sentido precisar, de paso, que el popular «Trovador del Radicalismo» moriría cuatro meses después, el 12 de octubre de 1916, curiosamente el mismo día en que don Hipólito Yrigoyen, conducido por un mar de pueblo, entraría triunfante en la Rosada e iniciaría la primera presidencia radical…13.

Respecto de la presencia de ese payador en Correa, quien esto escribe quiere hacer una digresión para acotar que allá por 1980, cuando se desempeñaba en esa localidad como docente, mientras se resguardaba de la generosa lluvia de un cálido mediodía de verano bajo la galería exterior de la antigua escuela primaria Bartolomé Mitre, esperando el ómnibus que lo llevaría a otra escuela, la de Carcarañá, le llamó la atención que el fuerte chaparrón fuera imprimiendo más forma y color a unas añejas inscripciones pintadas en la ochava de enfrente, cubiertas a lo largo de los años por sucesivas capas de cal. Al acercarse intrigado hacia el extremo de esa galería, a pasos del callejón Jacinta del Coro, advirtió con mucha emoción que se leía el nombre de «Bartolomé Ayo», indicando el resto de las leyendas que en ese local habían funcionado antiguamente un cine y un café… Y casi veinte años después, como no recordaba exactamente qué había leído aquella vez y quería precisarlo para la redacción de este trabajo, solicitó a José Daniel Peloni de Correa, quien fuera allí su alumno y ahora es gerente de la Cooperativa Independencia de Carcarañá que por favor se fijara si aún se leía algo en esa ochava, luego de lo cual él respondió amablemente que lo que se pudo observar fue una inscripción arriba de la puerta que dice «Cine Social» y otras más abajo, ubicadas ambas a cada costado de la puerta, «Café» a la izquierda y «Express» a la derecha. A ello debe agregarse que Sonia Avoledo, también egresada de la «José Pedroni», notó que en esa fachada debió existir alguna vez otra inscripción en letras rojizas, que ya no puede leerse por los desprendimientos de sectores de la mampostería, siendo ese el lugar en que debió constar el nombre del dueño del biógrafo en el que cantó y tal vez llegó a payar Gabino Ezeiza…14.

Luego del comentario dedicado a ese notable payador y volviendo a la trayectoria de los Podestá, cabe recordar que hacia 1884, cuando ellos lograban un notable éxito en el Politeama Humberto Primo, al que mucho aportaba el querido clown Pepino el 88, otro circo, el de los hermanos Carlo, también concretaba una buena temporada en el Politeama Argentino, uno de cuyos empresarios propuso a su amigo, el periodista Eduardo Gutiérrez, que venía publicando en episodios varios folletines que devoraban los lectores de La Patria Argentina, la adaptación de uno de ellos, Juan Moreira, para ser representado como pantomima. Pero cuando Gutiérrez advirtió que todos los actores de los Carlo eran extranjeros, estando convencido de que Moreira debía ser criollo y montar a caballo, el empresario le contestó de inmediato que él sabía dónde encontrar ese hombre, que era Pepino el 88, es decir, José Podestá, quién trabajaba en el Humberto Primo15.

Gutiérrez, convirtió a su folletín en pantomima y cuando ella se puso en escena «todo se expresaba con mímica, acompañada de música apropiada: sólo el “gato con relaciones” y el “estilo” que cantaba Moreira en la fiesta campestre, interrumpían el mutismo de los actores».16. Un par de años más tarde, en marzo de 1886, cuando ya se había formado el circo Podestá-Scotti, repusieron el Juan Moreira en Arrecifes y allí un inteligente francés, dueño de la fonda en que se hospedaban, les manifestó que era una lástima que los personajes no articulasen palabras, ya que «ese drama, hablado, adquiriría una fuerza emotiva comparable a la que producen las concepciones clásicas hechas con vistas a la humanidad antes que a la literatura... ».16
José Podestá entendió que la opinión del fondero era atinada y muchos años después narraría cómo procedió para dotar de voz a los personajes y cuál fue el rumbo que tomó la compañía, que bien pudo haberlos traído por primera vez a Cañada de Gómez con Moreira:

«Esa noche, me quedé realmente preocupado por los consejos y los vaticinios de M. Dupuy y a la mañana, muy temprano, salí a la busca de un ejemplar de la obra de Gutiérrez. Con una paciencia de benedictino fui extractando los diálogos correspondientes a la acción mimada que nos había compuesto Gutiérrez, y cuando estuvo listo el libro, comenzamos a ensayarlo. La obra se halló en condiciones de ser estrenada algunas semanas después, en Chivilcoy, donde habíamos levantado nuestra carpa nómade. Y en Chivilcoy se acentuó de tal forma el éxito, que todos comprendimos que estábamos en presencia de una mina de oro… Recorrimos palmo a palmo la provincia de Buenos Aires; pasamos a Santa Fe y nos afincamos, puede decirse, en el Rosario, tan prolongada y fructífera fue la temporada»17.
Y el mismo García Velloso señaló que con el transcurso del tiempo al Moreira se le fueron sumando actos y personajes, pero que se mantuvieron los cinco momentos originales de la pantomima:
«La escena de la Alcaidía, entre Don Francisco, Moreira y el pulpero Sardetti; el cuadro donde Moreira mata “en buena ley” al pulpero; la despedida de Moreira de su padre y de su hijo Juancito; la fiesta campestre y la muerte de Moreira en el piringundín de La Estrella. En esos cinco momentos dramáticos se halla reconcentrada toda la obra de Gutiérrez, sin abalorios literarios, en situaciones de una simplicidad maravillosa».

 

9 GARCÍA VELLOSO, ENRIQUE: «José Podestá y Juan Moreira» en: Revista de Historia de Rosario, Rosario, nros. 21 – 22, julio – diciembre de 1971, pág. 48 y 49
10 RODOLFO SENET, Testimonio sobre Gabino Ezeiza.
11LÓPEZ ROSAS, RAFAEL: «Gabino Ezeiza, payador y revolucionario», en La Capital, Rosario, 23 de diciembre de 1981.
12 ALBERDI, SANTIAGO M.: Historia de Familia – Apuntes tomados de acontecimientos de su familia extractados de sus libros de memorias (1907-1947). Ej. Mecanografiado.
13 «Gabino Ezeiza, 1858-1916», Efemérides radicales.
14 Testimonios de José Daniel Peloni y Sonia Avoledo.
15 ORDAZ, LUIS: Breve historia del Teatro Argentino, Bs. As., Eudeba, 1962, pág 15 y s.
16 García Velloso, op. cit., pág 49 y s.
17 García Velloso, op. cit., pág 49 y s.
18 García Velloso, E.: op. cit., pág. 56