Mi amado Señor, gracias por Tú paz que embriaga mi alma, gracias Señor porque desde que te conocí, me llamaste.

Mi amado Señor, gracias por vivir esta paz indescriptible, en un mundo de ruidos y sobresaltos, en Tú rostro se refleja la belleza de la paz, tus manos rebosan de sanación e inflamas los corazones con tu divino amor.

Mi amado Señor, como todos los días deseo estar a solas contigo, me emociona vivir, esta nuestra amistad, como siempre no tengo palabras de agradecimiento y sea por siempre toda la gloria para Ti...Amén