Sin dudas la educación de las nuevas generaciones es un acto típicamente humano, ningún otro ser conocido transmite
los conocimientos desarrollados y alcanzados por los ancestros como el ser humano: de manera sistemática, organizada, teniendo en cuenta la etapa evolutiva del aprendiz, sus intereses y motivaciones.
Todos esos saberes socialmente significativos, todo ese cúmulo de conocimientos, es brindado a los nuevos miembros de la raza humana, para que puedan apropiarse de ellos, no solo para conocerlos, sino también para re-crearlos, innovarlos, modificarlos, superarlos, aportando desde su individualidad alguna nota original, según capacidades y posibilidades…¡Maravilloso ciertamente!!!
Al hacer referencia a la enseñanza escolar, estamos contemplando solo una parte de lo que la escuela brinda a un aprendiz, ya que ella es quien completa la educación que se recibe en la primera escuela de vida: el hogar, la familia nuclear y la ampliada, todos ellos son los primeros educadores de esas nuevas vidas, que llegan al mundo pequeños e
indefensos, desprovisto de todo lo necesario para sobrevivir, aprendiendo de los adultos responsables, más cercanos, lo más elemental para la supervivencia, en los primeros momentos de la vida; pero está claro, que la familia, para los conocimientos socialmente significativos, carece de saberes específicos, de estrategias, de técnicas, de elementos, y
por ello acude a la “institución escuela” que recibe su existencia para complementar y subsidiar a la familia en el rol de la formación académica.
Hoy la escuela se encuentra ante nuevos desafíos educativos, que devienen de la vertiginosidad de los acontecimientos humanos, estos nos han llevado a nuevos paradigmas formativos, a nuevas demandas formativas. Los saberes que deben adquirirse hoy, ya no son datos y la acumulación de los mismos.
Hoy hay medios de almacenamiento de información, a grandes volúmenes, al alcance de un simple click, y el conocimiento entero, en un segundo, se despliega ante nuestros atónitos ojos, al alcance de la mano.
Procesos cognitivos superiores son los que la escuela de hoy debe desarrollar, para que las nuevas generaciones, puedan encontrar, procesar, discriminar la información relevante de la no relevante: saber interpretar, saber comprender, seleccionar, comparar, inferir, deducir, analizar, entre otros.
La escuela de hoy es diferente a la escuela de ayer, los niños y jóvenes de hoy, no son los de ayer, por eso la escuela hoy, no es la misma: se ha renovado!!!
Hoy debe seguir cumpliendo ese rol fundamental de brindar a las nuevas generaciones esas herramientas que necesita cada individuo para potenciar y desarrollar sus capacidades plenamente, para concretar un proyecto de vida personal que le permita integrarse a la vida comunitaria de manera pertinente, íntegra, y digna.
La escuela más que un Templo del Saber, hoy es un Templo del Saber Aprender, Saber Hacer, Saber Ser
Comunidad Educativa San Antonio de Padua



































