Mi amado Señor, tu que me quieres de verdad y eres lento para perder la paciencia conmigo, Señor toma todas las
circunstancias de mi vida y transfórmalas en crecimiento de fe y amor, porque Tú quieres verme madurar y desarrollarme en el Amor a las personas.
Mi amado Señor, sé de tu dolor profundo cuando pierdo el camino, pero tu perdón fraterno, me orienta a seguir la senda correcta.
Gracias Señor, por seguir confiando en mi, cuando a veces, ni siquiera confío en mi mismo, sé que trabajas arduamente conmigo, porque me amas y me corriges de tal manera, que me cuesta entender la profundidad de tu misericordia, porque nunca me abandonas, cuando mis amigos, si lo hacen y te quedas a mi lado, cuando la desesperación llama.
Mi amado Señor, sé que cuando alguien quiere de verdad como Tú lo haces, es el mayor de los dones que demuestra el amor perfecto del buen Padre Dios, que tiene para todos... Amén.



































