Mi amado Señor, gracias por ser mi Dios y por todos tus beneficios.
Señor mío, eres como un rayo fugaz que encendiste una luz dentro de mí, me invitaste a seguirte y me enamoraste de Tí, yo estaba sin saberlo, ni cuenta me dí, eres blanco como la nieve y tu amor como la miel es, la aureola de tu cuerpo es como el sol al amanecer, porque la Luz blanca de tu amor está dentro de Ti, en esta noche una vez más, ven Señor Jesús, vuelve por siempre junto a mí...Amén.



































