Mi amado Señor, agradezco tus bendiciones, gracias porque eres la riqueza que me da la posibilidad de hacerme con un futuro mejor y

eterno, gracias por la grandeza que en mi pobreza, me hace mirarte con ojos agradecidos y sentirme pequeño ante Tí, pero gigante frente a los que se creen poderosos.

Tengo un corazón necesitado de Tí, con la seguridad de que Tú eres lo mejor, porque sólo Tú eres capaz de despertar en mí, sentimientos de alegría profunda y verdadera, de conversión y de encuentro, de fe y de esperanza, de ilusión por trabajar por tu Reino y enciendes en mi alma el deseo de seguirte, dejando lo que estorba, apartando lo que humilla y olvidando lo que empaña mi mirada.

Mi amado Señor, sólo Tú mereces todo honor, toda la gloria, toda alabanza y todo júbilo...Amén.