Mi amado Señor, me has enseñado que sólo me acariciará el amor que pródigo, que me alegrará la sonrisa que regale, que me

sustentará el pan que comparta y que sólo me cubrirá el vestido con el que al prójimo yo pueda abrigar.

Me enseñas que sólo me consolará la palabra, con la que reconfortaré al hermano y será mi guía la verdad que proclamo, que sólo me sanará el consuelo del enfermo al que visite, y solo me librará la nueva vida del preso liberado.

Mi amado Señor, me enseñas que sólo me dará paz las ofensas que yo perdone, que sólo hará renacer la esperanza, mi mirada que al cielo dirija y las manos con las que abrace.

Mi amado Señor, sólo me conducirá a la vida, la confianza que en el Buen Padre Dios yo deposité...mi Señor gracias por todo, porque sólo me queda lo que doy...Amén