Mi amado Señor, más que nunca por estos días admito que mi corazón está lleno de tu amor y tu experiencia, reconozco que Tú haces
maravillas en mí, hablo de Ti porque Tu quieres, porque me has proveído ese poder y esa gracia,
Te proclamo porque vives conmigo y en mi, en el corazón, anuncio tu nombre porque vivo contigo y por Ti en tu corazón, hablo de Ti porque la oración de cada noche, es la única puerta de entrada para el encuentro y el diálogo.
Mi amado Señor, hablo de Ti, porque Tú quieres que así sea...
Amén.




































