Mi amado Señor, te alabo y doy gracias por tus dones, que nadie me restrinja en mi modo de amarte, que el mundo no me limite de
acuerdo a sus prejuicios y creencias, porque yo te amo Señor como Tú quería que lo hiciera.
Mi amado Señor, te amo como el buen hermano mayor, porque me diste a conocer tu linaje divino y tu ejemplo es más convincente que mil sermones juntos escuchados.
Te amo Señor, porque me enseñaste a no juzgar a mis hermanos, no alejarme de tu doctrina, aún cuando sepulcros blancos oculten la porquería en su interior, tu mensaje sigue siendo puro e inmaculado, déjame amarte a mi manera, de forna simple y sencilla en mi más honesto comportamiento, sin pompas, ni liturgias, sin exclusiones y paradigmas fanaticos.
Mi amado Señor, déjame amarte sin miedo ni condiciones, sin cruces ni martirio, déjame hacerlo por favor, porque sólo así lo siento mío y lo comparto con todos, porque sólo así creo que me entiendes y me comprendes, porque tu amor está gravado a fuego en mi corazón.
Mi amado Señor sólo así, siento que me amas... Amén



































