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No debes, en ningún caso, dejarte llevar por la nostalgia, aunque sea dulce y suave.

 

Tampoco guardes pájaros muertos en los cajones.

Las caricias perdidas no existen, pero si existen las que están por venir, no debes llenar su espacio con plumas grises.

Podría ocurrir que alguna noche el viento volviera a cantar su nombre, y pensarás que estás indefensa sin sus abrazos.

El viento no es de fiar porque cambia las cosas.

Sólo cierra las ventanas y grita que eres fuerte, y que el amor te abraza.

Que el viento gira y baila y no tiene quien lo guarde. Pero tú si.

Papi, por dentro tengo la sensación tan bonita de que todavía me acompañás aunque la vida ya te haya llevado.

Te recuerdo con amor en este 3° aniversario