
San Juan 9:24-25
Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: “Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que
ha pasado, porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador. “ Yo no sé si es un pecador, respondió el hombre, pero lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!»
Ante la adversidad, podés negar o minimizar los milagros de Jesús, como hicieron aquellos fariseos, o creer, como hizo el ciego.
Pedile a Dios y no permitás que nadie te haga dudar. Y cuando recibás el milagro, dale toda la gloria a Jesús.
Orá así: Padre Dios, creo que podés cambiar el curso de mi vida y ayudarme a salir adelante. ¡Mi vida necesita un milagro! Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Martes!

































