
San Calixto I es considerado el patrono de los sepultureros, debido a su conexión con el manejo y administración de los cementerios cristianos en Roma, en especial las Catacumbas de San
Calixto. Durante su vida, Calixto fue encargado de cuidar y organizar este lugar de enterramiento cristiano, lo que lo vinculó directamente con la sepultura y el respeto por los muertos.
Las catacumbas de San Calixto son uno de los cementerios más importantes y antiguos de la cristiandad, y se convirtieron en un lugar donde se enterraban a muchos mártires y cristianos perseguidos. Esta relación con los cementerios hizo que, tras su muerte, San Calixto fuera reconocido como el santo protector de los sepultureros, aquellas personas que se encargan de enterrar a los difuntos, reconociendo su labor de cuidar los restos de los fieles y mantener el respeto por los muertos.
Su festividad, celebrada el 14 de octubre, también honra su legado en este ámbito.



































