Un nuevo día se asoma al despertar,
con treinta grados de máxima que el sol dicen que va a dar.
Dieciséis por la noche traerá al final,
y a las ocho, diecinueve, un aire vital.
La luna en cuarto menguante está,
susurrando secretos al caminar.
Los pájaros cantan con dulce afán,
anunciando la luz que empieza a brillar.
Un lienzo de cielos por estrenar,
¡que comience el día, sin más esperar!