pio.jpg

“Tus ternuras conquistan mi corazón y quedo aprisionado por tu amor, Niño celestial.

Deja que al contacto con tu fuego, mi alma se derrita por amor, y que tu fuego me consuma, me abrase, me convierta en cenizas aquí a tus pies y permanezca derretido por amor y glorifique tu bondad y tu caridad” (Epist.IV, p.871s.).