
Domingo claro en Cañada,
cielo gris pero sereno,
los loros gritan temprano
entre higuera y verde lleno.
La mañana va despacio,
sin apuro ni reproche,
mate amargo, charla corta
y promesa de linda noche.
Que se disfrute el momento,
la calma y lo cotidiano,
porque en cosas tan sencillas
se agranda el vivir humano.



































