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Con el sol que pasa despacio
entre palmeras y cielo,

la tarde tiende su anhelo
sobre el barrio y su espacio.

Se aquieta el ruido urbano,
se acomoda el mate amigo,
y Cañada, fiel testigo,
nos regala su verano.

Buenas tardes a la región,
que el día siga liviano,
con sombra, charla y descanso,
y paz en el corazón.