Ser luz y sal: esa es nuestra vocación y nuestro compromiso.
Ser luz que ilumina la vida de los demás con gestos simples: compartir el pan, abrir el corazón, acompañar, reconocer al otro como hermano. Ser sal que

da sabor a la vida, que contagia alegría, esperanza y ganas de creer.

Recordamos con gratitud a Valentina, presencia luminosa de Dios entre los más frágiles, y renovamos el deseo de ser personas que encienden luces en el corazón de los demás, que llevan buena noticia donde más se necesita.

🙏 Señor, ayúdanos a no apagar la alegría, a no ser indiferentes, a recuperar el gusto por tu Evangelio y a ser comunidades que invitan a celebrar, compartir y vivir con entusiasmo tu amor.