
El pasado 3 de febrero falleció Ricardo Pedelini, ingeniero agrónomo y extécnico del Inta,
reconocido a nivel nacional por su aporte al desarrollo del cultivo del maní en la Argentina. Tenía 78 años. Aunque su trayectoria profesional se desarrolló principalmente en Córdoba, Pedelini había nacido en Cañada de Gómez, donde pasó su infancia y juventud.
Según recuerdan vecinos de la ciudad, su familia estaba vinculada al barrio de América y al ámbito del trabajo y el deporte. Su padre trabajaba en la zona y el propio Ricardo jugó al fútbol en las divisiones juveniles del Club América, antes de iniciar su camino fuera de Cañada. “Jugaba en la cuarta de América y después se fue. Venía poco, por el estudio y después por el trabajo”, recordó un vecino que lo conoció en aquellos años.
Según La Voz, Pedelini se trasladó a General Cabrera en la década del 70 para incorporarse al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y cursar la carrera de Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional de Río Cuarto, donde se graduó en 1977. Poco tiempo después quedó a cargo de la Agencia de Extensión Rural del organismo, iniciando una extensa trayectoria vinculada a la investigación, la extensión y el acompañamiento técnico a productores.
A mediados de los años 80 accedió a un programa de formación internacional que le permitió realizar una maestría en Agronomía en la Universidad de Florida, en Estados Unidos, profundizando su especialización en sistemas productivos y manejo de cultivos. Fue autor y coautor de publicaciones técnicas y científicas sobre el maní, y participó como disertante en jornadas nacionales e internacionales, impulsando la articulación entre el sector público, las empresas y los productores.
Desde el ámbito productivo y científico destacaron su rol como formador de equipos técnicos y como impulsor de la innovación y la transferencia tecnológica, contribuyendo al crecimiento del sector manicero argentino.
Para muchos en Cañada de Gómez, Ricardo Pedelini fue aquel chico del barrio de América que se fue joven a estudiar y a trabajar, construyendo luego una carrera que dejó huella en el país. Su historia forma parte de las tantas trayectorias de cañadenses que llevaron su vocación y su conocimiento más allá de nuestra ciudad.




































