
La Virgen de Lourdes es una de las advocaciones marianas más veneradas en el mundo católico. Su historia se remonta a 1858, cuando se
apareció a Santa Bernardita Soubirous en la gruta de Massabielle, en Lourdes, Francia. Desde entonces, millones de fieles la reconocen como símbolo de fe, esperanza y consuelo.
A la Virgen de Lourdes se le pide especialmente por la salud, la protección de las familias, la paz interior y el alivio de los enfermos. Es considerada protectora de los enfermos y de quienes atraviesan momentos difíciles, y muchos creyentes confían en su intercesión en situaciones de dolor o necesidad.
En Alta Gracia en particular, tal muestra la imagen y luego del retiro de la misma, quedó marcada su silueta, un signo que para muchos representa la presencia y la devoción que generó a lo largo del tiempo.




































