Primer domingo de Cuaresma, tiempo de comienzos, de preparación, de entrenamiento del corazón para el gran partido de la Pascua. Un
tiempo para revisar el camino y animarnos a algo más profundo.
En el Evangelio, Jesús es llevado al desierto para ser tentado, para ser probado. Y allí aparecen las tentaciones de siempre: el camino fácil, la comodidad, la indiferencia, la mediocridad, la falta de compromiso.
Pero hoy la invitación es distinta:
👉 Dejarnos tentar… por el Evangelio.
La tentación de un cristianismo más valiente, más comprometido, más apasionado.
La tentación de vivir la fe con alegría y entusiasmo contagioso.
La tentación de salir de la comodidad para escuchar, compartir y estar con el otro.
La tentación de regalar tiempo, de amar sin apuros, de respirar el amor de Dios.
Que en esta Cuaresma nos dejemos tentar por la novedad del Evangelio, por la aventura de vivirlo en serio, aun cuando implique salir de nuestras seguridades.
Señor, ayúdanos a caer en la tentación del amor, del compromiso y de la vida plena. ✨



































