
Buen día, mi Cañada,
buen día, toda la Región,
con nubes medio cargadas
y el cielo en reflexión.
Cayó un milímetro manso
en la madrugada medio fría,
llovizna que moja lento
y al campo calma le cría.
Sábado de otoño llega
con aire fresco y sereno,
pa’ matear bajo el alero
viendo el tiempo medio ajeno.
Pero mirá se es mañero,
nadie le ata el tirador,
hoy amaga con tormenta
y mañana sale el sol.
Dice el paisano Gerardo,
mirando al techo del rancho:
“si la araña hizo su tela,
ya no llueve, no hay sobresalto”.
Y Juan, desde el corral,
con ojo firme y baquiano,
“si la novillada se arrima,
se viene temporal, hermano”.
Así se va la jornada
entre señales y cuentos,
que el campo lee en silencio
lo que escribe el firmamento.



































