
Miércoles, mitad de semana,
el cielo se enciende en brasa,
y la Cañada se engalana
con la luz que el alba abraza.
Desde el acceso a la autopista
el camino se hace verso,
faroles que el día conquista
bajo un cielo ancho y disperso.
Carpa docente en vigilia,
la lucha echa sus raíces,
es la más noble semilla
que florece en los matices.
El mate entibia el pecho,
la ronda guarda palabra,
cada sorbo es un derecho
que ni el frío desarma.
Nubes rojas sobre el mundo,
los árboles en silueta,
hay algo noble y profundo
en esta aurora completa.
Paz que llega con el día,
alegría que no cansa,
la Cañada encuentra guía
en el sol que ya se alza.



































