
Buen día, Cañada, te hablo de frente,
con el sol del mayo latiendo en la voz,
que estamos en mes patrio, se siente en la gente,
y el aire se enciende de historia y honor.
Que mañana nomás, sin falta ni espera,
bajan los granaderos con brillo y razón,
y el pueblo se viste de fiesta entera,
como si el tiempo tocara el clarín del corazón.
Y habrá locro humeante, empanada bien criolla,
vino que alegra la mesa y el conversar,
porque en esta tierra la patria se enrolla
entre el gusto del pueblo y el saber celebrar.



































