En esta fiesta de Pentecostés celebramos el viento y el fuego del Espíritu Santo.


No un Dios apagado o encerrado en costumbres, sino un Dios vivo, que sopla, anima, impulsa y transforma nuestros corazones.

Hoy más que nunca necesitamos ese fuego que nos saque de la indiferencia, del miedo y de la comodidad.
Que nos devuelva la alegría de creer, la pasión por el Evangelio y las ganas de compartir la fe con entusiasmo.

Que el Espíritu Santo reanime en nosotros ese fueguito que a veces parece apagarse.
Que nos haga una Iglesia abierta, cercana, alegre y en salida. ❤️🔥

“Ven Espíritu Santo, soplá sobre nosotros y renová nuestro corazón.”