La multitud
1) Cosecha: Hace un tiempo escuché una historia que cambió el chip de mi pensar. La charla se llamaba “Las tres cosas que aprendí mientras se
estrellaba mi avión”. Rick Elias iba en un avión con 200 personas. El avión hizo una maniobra extraña. Rick le preguntó a la azafata y ella lo calmó diciendo que era algo normal (habían perdido un motor). Al poco tiempo hace otro ruido y ahí el piloto anunció en alta voz “Prepárense para el impacto”. Rick ya sabía que se iba a morir y dice que en ese momento pensó tres cosas:
1) todo cambia en un instante. Parece que no nos damos cuenta pero es verdad y pensó en todo lo que quería hacer y no hizo, en toda la gente que quería haberle dicho que la quiere y no lo hizo. En ese momento aprendió que no hay que aplazar nada en la vida. Cada minuto de la vida hay que disfrutarlo porque vivimos de espaldas a la muerte y cada minuto puede ser el último.
2) pensó en la cantidad de tiempo que había perdido por culpa de su ego. Desperdiciar el tiempo en cosas que no importan con gente que sí importa. Hay veces que en vez de pelear por la razón es conveniente pelear por la felicidad. Entre tener razón y ser feliz, elige ser feliz. 3) morir no da miedo, dice Rick que es como que toda la vida estamos preparándonos para ello. Morir no da miedo, pero te sientes muy triste porque amas la vida. Finalmente sobrevivo Rick aquel día, ya que el piloto logró salvar a la mayoría de la tripulación (es el avión que aterrizó en el Río Hudson). Rick termina la charla diciendo que todos volamos hoy y que no sabemos si nuestro avión se estrellará esta noche.
2) Poder: Lo más difícil del mundo creo, es conocerse a uno mismo. Y lo más fácil es hablar mal de los demás. Descubrirse es lo más difícil, por eso debemos trabajar el ego y no dejar que nos gane. Por eso, aprende a descubrir que el mayor poder que puedes tener es aceptarte como eres, saber tus límites y comprender que necesitamos de la ayuda de Dios.
3) Vayan: La clave es saber que eres anunciador de buena noticia, que las personas pueden ser ayudadas con tu testimonio y que puedes lograr tocar vidas con tu simple sonrisa o con un simple escuchar. Por eso, evangelizar es mostrarte cercano y simple, sin tener que resolver la vida de los otros, sino más bien mostrando que se puede vivir a pesar de los golpes que te lastiman otros. Algo bueno está por venir.
Misioneros Digitales Católicos

































