
Hoy sábado amanecimos
con el cielo encapotado,
el sol pidió una licencia
y el frío quedó encargado.
La mínima fue de seis,
catorce será el honor;
no es pa' andar en ojotas…
¡mejor poncho y buen calor!
Silba el viento en la tranquera,
mate amargo va y viene,
y el brasero, muy contento,
es el rey que todo tiene.
Si la lluvia se hace la esquiva
y el gris no quiere aflojar,
que no decaiga el buen ánimo,
siempre hay razones pa' brindar.
Con tortas fritas o pastel,
locro, guiso o una empanada,
el invierno se hace amigo
si hay charla y mesa ocupada.
Así lo dice este gaucho,
sin apuro y con humor:
"Si el sábado viene fresco,
¡que caliente el corazón!"

































