
Nota 2a. Por Gerardo Álvarez
La Comisión de Fomento que integraba Bertóla estaba todavía en funciones cuando el 29 de julio de 1893 estallo en la Provincia la primera revolución
radical de ese año, que derrocó al gobernador Cafferatta y puso en esa función a Mariano N. Candiotti, y tal como el mismo Bertóla relatara con su peculiar estilo en sus tan indispensables Apuntes Históricos,
“A los pocos días una fuerza radical encabezada por Don Rudecindo E. y los Sres. Correa se presentaron en Cañada de Gómez y tomaron la Jefatura Política que quedo abandonada después que Don Alfredo Acosta (hermano del jefe) intento hacer frente desde la azotea de la casa, armado de una escopeta con algunos cartuchos para perdices…».
Y tal como quien escribe apuntara en su mencionada historia de Cañada de Gómez,
«Como el presidente comunal, Melitón Gómez, ordenó izar la bandera nacional y parlamentó con Freyre, una vez vencidos los revolucionarios el jefe político, Mariano Acosta, lo denunció por haber “conspirado contra el Gobierno” lo que determinó que Gómez y los otros dos integrantes de la Comisión, Enrique James y Elías Bertóla, cesaran en sus cargos, nombrándose presidente a Mariano Rodríguez. Y por esos días el muy correcto primer jefe de Correos y Telégrafos, Liborio Zeballos, también “fue denunciado como conspirador radical”, siendo después trasladado a Rosario».
Fue así como don Elías estuvo entre los primeros funcionarios depuestos por un movimiento revolucionario en nuestro pueblo, tras lo cual sólo ejerció una función pública cuando fue designado como juez de paz interino, durante el periodo 1905-06, cargo para el que por entonces se trataba de elegir a algún vecino ilustrado, ya que sucedió en ella a Primo Bellotti, que pasó a ser Jefe Político, y fue el antecesor del riojano Emeterio de la Vega, quien al fundarse la Normal, en la década siguiente, sería su regente y profesor de Pedagogía…
Por algunas referencias que en los años sesenta todavía se mantenían vivas en la memoria colectiva de la ciudad, cuando algunos convecinos todavía lo recordaban, se sabe que Bertóla vivió cierto tiempo aproximadamente por donde entonces estaba la redacción del periódico Tribuna -boulevard Ocampo 1060- que dirigía Juan Bima, otro inmigrante italiano que con Agustín C. Podestá publicara en 1939 un Álbum Biográfico del Departamento Iriondo, quien como luego se verá tenía mucha amistad con él, siendo posible suponer que tal vez le permitiera residir en la misma casa que ocupaba dicho semanario que se publicó durante un par de décadas, a partir de 1918, y que ese fuera el primero o uno de sus primeros domicilios en el pueblo. Y esos recuerdos que por entonces no se habían desvanecido aseguraban que don Elías tenía una esposa también italiana que gustaba de la ópera y llamaba la atención a los
vecinos, ya que no se ceñía a las pacatas costumbres de la época, por lo que la consideraban un tanto excéntrica, dado que, por ejemplo, en verano sacaba una bañera al sol y acostumbraba bañarse al aire libre en traje de Eva, mientras hacía gala de su afición al bel canto…
En la esquina de la redacción de Tribuna desde 1899 estaba instalado el antiguo restaurant del Águila de Victorio Zammatti, que antes fuera de Pedro Laguna, y cuyo edificio serviría de sede durante décadas al Colegio Nacional Florentino Ameghino. Y en su comedor, como recordara Nemesio Valbuena en unos Aportes para la historia local, ambos se hicieron amigos, compartieron la mesa en su condición de pensionistas de esa típica fonda de la Pampa Gringa y también el interés por el pasado cañadense. De allí que cuando Bertóla sintiera que se aproximaba el fin de sus días resolviera poner la colección de periódicos locales que había formado a lo largo de décadas en manos de Valbuena y que, luego de la muerte de este último, su esposa e hijas decidieran donarla al Museo Histórico Municipal a instancias de quien esto escribe, quien impulsaba su creación en calidad de director-fundador ad honorem designado por el intendente Gerardo Cabezudo, amigo personal de don Nemesio, y a través de otra gestión logró también la donación de una silla Thonet del comedor de la fonda del Águila, en la que ambos debieron sentarse…
Y tiene sentido agregar que durante la primera intendencia de Cabezudo, 1958-62, cuando se inauguró la nueva iluminación de calle Ocampo, aquella recordable maestra que fue Mariana Molina de Albónico preparó en un aula del Colegio Nacional una prolija y atractiva muestra en la que se exhibió por primera vez esa valiosa colección de diarios, para lo cual su Rectoría permitió que se abriese una puerta que comunicaba el ámbito en que ella la preparó con esa arteria iluminada a giorno, lo que posibilitó que numerosos cañadenses la visitaran y apreciaran además el bastón de don Elías exhibido junto a esos valiosos testimonios del periodismo local, que casi un par de décadas después, ya creado el Museo, quien esto escribe expusiera también en la Biblioteca Rivadavia…
En los ejemplares del periódico que Bertóla editara desde 1907, consta que su dirección estaba en el «B, Lavalle», mientras que los anuncios que publicara en los últimos años de su existencia referidos a un par de oficios que desempeñara durante varios lustros, «rematador público – comisiones en general», a los que Nemesio Valbuena agrega que era «un tanto procurador para ganar el sustento corporal», testimonian que su oficina estaba ubicada en Lavalle 1149, donde algo después estableció su imprenta la familia Willems, que luego sería durante décadas de los Gusmano, y ahora es la sede del Partido Justicialista. Y tal como quien escribe señalara en su historia de Cañada
«El propio Bertóla fue, en 1907, el editor responsable de la Guía de Informaciones, que según él mismo opinara “Empezó con avisos de publicidad y acabó con escritos macanísticos …» No obstante ello, y a pesar de la humildad de ese juicio, en ella pudieron leerse por primera vez varias de las páginas de sus Apuntes históricos».
Elías Bertóla colocaba en cada ejemplar de su periódico, debajo del título del mismo, la aclaración de que su Guía… era «para la compra-venta de bienes raíces,
haciendas, muebles, útiles, etc., anuncios en general y Noticioso. Se reparte gratis en los Departamentos Iriondo y Belgrano, en las Colonias circunvecinas hasta el ramal Sastre, Villa María y Carcarañá», de lo que se infiere que se trataba de una publicación que no tenía ninguna pretensión de índole intelectual y había sido emprendida con el evidente propósito de conseguir unos pesos para ganarse la vida…



































