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Un 15 de agosto de 1923, Agustín Lovazzano, inmigrante italiano, daba el primer paso de una historia que marcaría para siempre a Cañada de Gómez.

 

🏭 Un pequeño taller en calle Alem se transformaría con los años en Cañadenzo, una de las fábricas de jabones más recordadas de nuestra región.

Jabones de lavar, jabones de coco y, más adelante, detergentes sintéticos. Productos que salieron de Cañada y llegaron a hogares de distintos puntos del país.

Pero Cañadenzo fue mucho más que una fábrica.

Fue trabajo, familias, generaciones de trabajadores, esfuerzo y orgullo. Fue parte del paisaje y de la identidad industrial de nuestra ciudad.

Hoy, aquellas instalaciones tienen otro destino y funcionan como maestranza municipal, pero detrás de esas paredes todavía viven miles de historias.

💙 ¿Tu familia tuvo alguna relación con Cañadenzo?

📸 ¿Tenés fotos?
🧼 ¿Guardás algún envase o recuerdo?
👷 ¿Alguien de tu familia trabajó allí?
💬 ¿Qué historia te contaron sobre la fábrica?

Contanos en los comentarios y ayudanos a reconstruir entre todos esta parte de nuestra historia.

Porque una ciudad también se construye con los recuerdos de quienes la hicieron crecer.